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Domingo, 9 de Septiembre de 2018
Núm 250/2018
Año XXXI

El empuje industrial sostiene el ritmo de la economía vasca (Deia)

La industria está consolidando en 2018 su papel como principal eje tractor de la economía vasca. El sector transformador acumula un crecimiento del 3% en los siete primeros meses del año, un ritmo notable sobre todo porque se registra tras encadenar cuatro ejercicios al alza. Además, la intensidad en la producción se eleva en comparación con un ciclo de gran actividad que se remonta a 2014 y se avanza de forma constante en la recuperación del terreno perdido durante la crisis. Ese rendimiento de las empresas industriales es una de las claves de la evolución del Producto Interior Bruto de Euskadi, que este año superará el del conjunto del Estado precisamente por su capacidad para amortiguar con la industria la desaceleración de otras actividades productivas. Lo más interesante es que prácticamente todas las parcelas del sector están manteniendo la línea ascendente a pesar de los problemas puntuales de algunas compañías.

«La industria está recuperando su papel de locomotora vasca» (Deia)

El responsable de análisis económico de Confebask, Pablo Martín, destaca el buen momento de la industria vasca y anticipa que el sector seguirá creciendo en 2019. «La industria está viviendo otro buen año, aunque los ritmos de crecimiento de la actividad industrial se están estabilizando. El nivel de crecimiento se sitúa en torno al 3% y habría dejado de acelerar».

Unos precios de la luz que vienen para quedarse (País)

El precio de la electricidad está por las nubes. El mercado mayorista empezó a pisar el acelerador en abril y lleva unos días rompiendo récords. El último lo marcó el pasado 5 de septiembre, cuando tocó el máximo anual con un precio de 74,58 euros por megavatio-hora (MWh). ¿La razón? Una mezcla explosiva donde factores externos como el encarecimiento de las materias primas o el alza en el precio de los derechos de emisiones de CO2 se han juntado con los sospechosos de siempre. Entre ellos la mayor participación en el mix energético de fuentes sucias, más caras, y la menor presencia de renovables, más baratas. Una situación a la que habrá que acostumbrarse, según vaticinan analistas y Gobierno, aunque de momento no habrá un fuerte impacto en el recibo, ya que el consumo de energía solo representa un tercio del precio final.

El Supremo avala otra vez el ‘impuesto al sol’ (País)

El Tribunal Supremo ha vuelto a avalar el polémico real decreto sobre autoconsumo eléctrico, conocido como impuesto al sol. En dos sentencias recientes el Alto Tribunal ha desestimado sendos recursos presentados por la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) y Villar Mir Energía contra esta norma que convirtió a España en un caso único en Europa de freno al autoconsumo porque, entre otras cosas, grava el uso propio de la energía que se produce mediante paneles solares.

Francia ofrece aplicar de forma temporal la tasa digital (País, El Mundo, Correo, Diario Vasco)

Europa afronta el reto de impedir que los negocios tecnológicos dejen de burlar la tributación de sus países. Por ello, un grupo de países encabezado por Francia, España e Italia —y hasta hace poco Alemania— han decidido plantarles cara con una tasa comunitaria que grave su volumen de negocio. Las negociaciones de ese tributo arrancaron ayer en el consejo informal de ministros de Economías y Finanzas (Ecofin) de Viena. Y evidenciaron que los Veintiocho todavía están lejos de la unanimidad. Empeñado en que el impuesto salga adelante en diciembre, el ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, llegó con una oferta para disipar las dudas de Berlín. «Proponemos introducir una cláusula de extinción», aseguró. Esa medida haría que la tasa acordada estuviera vigente hasta que se produjera una decisión dentro de la OCDE que sería asumida de inmediato por los Veintiocho. España apoya sin ambages la implantación de un impuesto de este tipo  y el Gobierno quiere aplicar ya la nueva fiscalidad, incluso aunque no haya un consenso de los socios europeos sobre esta materia.

El Gobierno se refugia en Europa para justificar la polémica subida del diésel (Diario Vasco, Correo)

De la noche a la mañana, comprarse a día de hoy un coche diésel se ha convertido en una suerte de actividad de alto riesgo. ¿Usted lo haría? Con la que está cayendo, es posible que no. ¿Por qué? Por temor a que prohíban su circulación en las grandes urbes europeas; por temor a que aprueben impuestos extraordinarios; por temor a que el depósito se encarezca sobremanera. Por miedo. ¿Pero este miedo está realmente fundado? Sí y no. ¿Costará más llenar el depósito de gasóleo? Tarde o temprano, sí. ¿Prohibirán los turismos diésel? No. Quizá limiten su circulación en las grandes ciudades, pero sólo a los modelos más antiguos.

La crisis que cambió el mundo (País)

Se cumplen 10 años del peor momento de la Gran Recesión: en la única circunstancia en la que el sistema aplicó de veras su máxima («que cada palo aguante su vela»), el Tesoro de EE UU y la Reserva Federal dejaron caer a Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión norteamericano. A partir de ese momento todo pareció posible. La destrucción tuvo muy poco de creativa cuando el miedo se convirtió en pánico y la capacidad autodestructiva de las finanzas sacudió el corazón del sistema, Wall Street, y amenazó con llevárselo todo por delante. El 15-S de 2008 ha sido, poco más o menos, nuestra versión del crack de 1929; sus consecuencias siguen con nosotros y, de muchas maneras, marcarán para siempre nuestras vidas.

Otra generación perdida (País)

Aunque no se trata de un grupo generacional real, hay más de cinco millones de españoles de entre 20 y 30 años que forman parte de la generación que ha crecido con la crisis. Jóvenes a los que la recesión de 2008, les tocó en sus años de aprendizaje y ahora no tienen dinero para independizarse. La generación más preparada académicamente se enfrenta a un mercado laboral precarizado, con una tasa de paro que ronda el 30% en el tramo de edad de 20 a 24 años. No han conocido un panorama diferente, y eso les ha marcado en la forma de plantearse el futuro.

Los estragos de una década de crisis (Correo, Diario Vasco)

Aquel día en que los empleados de Lehman Brothers salieron cabizbajos con sus cajas cargadas de objetos personales ha marcado un antes y un después en la historia. Estados Unidos acababa de dejar caer a su cuarto banco de inversión, enfangado hasta las cejas en productos tóxicos vinculados a las hipotecas ‘subprime’. La quiebra fue el pistoletazo de salida de la Gran Crisis. No sólo se hundió Wall Street. El contagio colapsó todo el sistema financiero mundial, lo que obligó a los gobiernos a salir a su rescate con el dinero de los contribuyentes y a los bancos centrales a inyectar billones de euros. Eso evitó una depresión como la de 1929, pero no un gran sufrimiento: cierre de empresas, despidos masivos, recorte de las condiciones laborales... Aquel día en que se desató el desastre era lunes 15 de septiembre de 2008. El sábado se cumplen 10 años.

Triunfan las ‘habilidades blandas’ (El Mundo)

Capacidad para trabajar en equipo, empatía, liderazgo, flexibilidad... son sólo algunas de las habilidades que las empresas más valoran cuando buscan empleados. La revolución de las competencias hace tiempo que llegó al mercado laboral, pero en el futuro marcarán claramente la diferencia, especialmente, las llamadas soft skills. Según un estudio publicado por la consultora ICIMS Hiring Insights, el 94% de los expertos en reclutamiento considera que un empleado con buenas habilidades blandas tiene más oportunidades de ser promocionado a puestos de liderazgo que otro con más experiencia, pero con soft skills menos marcadas.

Los pinos de Euskadi se mueren (Correo)

Los pinos de Euskadi se están muriendo. Los responsables son unos hongos cuyos nombres científicos son Dothistroma pini y Lecanosticta acicola, más conocidos como las enfermedades de la banda roja y la banda marrón del pino. Unos hongos que empezaron afectando sobre todo a Gipuzkoa, pero que en los últimos meses se están propagando a gran velocidad por Bizkaia –y en menor medida en Álava– por las condiciones meteorológicas. Los forestalistas hablan de una «epidemia» que pone en riesgo la viabilidad de un sector que emplea a miles de personas. Cada año en Bizkaia se cortan unos 700.000 metros cúbicos de este tipo de madera. Una actividad que genera unos 20.000 empleos en el conjunto de Euskadi entre los trabajadores del monte, los aserraderos y las industrias de transformación.