Koldo Arandia, director general de Ibarmia

 

Koldo Arandia, Presidente de Ibarmia

 

Koldo Arandia, director general de Ibarmia

“La pelota de la dimensión está en el tejado de los empresarios. Somos nosotros los que debemos de interiorizar esa necesidad y meterla dentro de nuestras prioridades"

IBARMIA es una pyme de origen familiar, situada en Azkoitia (Gipuzkoa) que desempeña su actividad en el Sector de la máquina-herramienta, proponiendo soluciones de alto valor añadido al mercado. Su orientación al cliente ha posibilitado su evolución y pervivencia en el mercado, desde su fundación, hace ahora 65 años.

Desempeña su actividad con planes estratégicos trianuales, que dan sentido a la actividad diaria de la empresa, acompañados con pactos sociales con el conjunto de sus trabajadores por idénticos periodos. El crecimiento para su sostenibilidad, la reducción al mínimo de los riesgos para sus personas y el impacto sobre el medio ambiente, son vectores de su actividad.

IBARMIA se caracteriza por su decidida apuesta por la innovación y su estrecha implicación con las necesidades del cliente. La firma guipuzcoana destina el 90% de sus productos y servicios a la exportación, y está presente en aquellos países y mercados de mayor potencial de consumo (EU, USA, China, India…). En la actualidad es un referente en el sector, tanto en Euskadi como en el mundo.


Ibarmia, 65 años de recorrido

Este año Ibarmia cumple 65 años como fabricante de producto propio en el Sector de la máquina-herramienta, aunque unos años antes la familia se dedicó al mecanizado de piezas para el Sector. Ibarmia fue líder mundial en la fabricación de taladros de columna y hoy en día fabrica centros de mecanizado de control numérico de 5 ejes y en un porcentaje elevado, multitarea, es decir, que integran gran parte de los procesos de arranque de viruta como el fresado, torneado,…

En la actualidad Ibarmia emplea a 125 personas en la sede central de Azkoitia, 30 personas -en el primer año de actividad- en su filial productiva de Jinan en China y 5 personas en su oficina de venta y de asistencia próxima a Stuttgart.

Ibarmia prevé cerrar el año 2018 con una facturación de 33 millones de euros, con un objetivo de superar los 40 en el próximo ejercicio.

El año pasado supimos que habían ampliado sus instalaciones en Azkoitia y que para su primera planta en el extranjero apostaban por China, un país del que por cierto acaba de regresar. ¿Cómo va la experiencia en ese país, y porqué dar ese salto?

“Éramos conscientes que no iba a resultar sencillo trasladar una actividad tan compleja, de alta precisión y multidisciplinar a aquel país. No obstante, se han dado pasos muy firmes y valoramos positivamente el recorrido logrado en estos meses. La gran apuesta de China por la alta tecnología, en sus vertientes de usuario y productor, su creciente proteccionismo y el sin sentido de enviar muchos elementos de nuestras máquinas desde Euskadi hasta China, unidos al interés de un potente y “homologado” socio local, nos llevaron a dar el paso.”

Tengo entendido que también India es otro mercado estratégico para ustedes… y en verano también supimos de su acuerdo con la empresa californiana Ellison Technologies para la distribución en exclusiva de sus productos en el mercado estadounidense. Sin duda, otro mercado clave.

“India viaja a otro ritmo comparada con China. Su tremenda burocracia y su compleja estructura social la convierten en un mercado difícil y absorbente. Estados Unidos es otra cuestión, un mercado muy dinámico y transparente donde la agilidad de respuesta es determinante. Arrancamos hace unos menos con uno de los principales distribuidores del territorio, muy conocido por la distribución de grandes marcas japonesas, alemanas, suizas y coreanas y los primeros resultados están siendo muy satisfactorios.”

Por qué ganar tamaño

¿Ganar dimensión facilita la internacionalización o es posible conquistar mercados internacionales sin ganar tamaño?

“El factor tamaño es relativo; una empresa pequeña se puede desenvolver entre competidores pequeños, pero nosotros, una empresa media, competimos contra verdaderos gigantes. Esto resulta extenuante y sólo es posible gracias al gran compromiso de nuestras personas. Claro que se necesita una mínima producción, un equipo mínimo para poder salir al exterior y más en nuestro caso que tenemos que hacer montajes y dar servicio en casa de los usuarios. Siento que todavía estamos a medio camino de nuestro tamaño mínimo de eficiencia.”

¿Cuáles son las principales dificultades a los que se ha tenido que enfrentar una empresa como la suya para salir y ganar tamaño?

“A pesar de tener un ADN exportador y de que la internacionalización sea consustancial a nuestra actividad y plantilla, muchísimas. Por citar dos, la construcción de una sólida red de ventas ganándonos el reconocimiento de buenos distribuidores desde un origen de marca menos prestigioso que otros, y la dificultad de encontrar personas con alta disponibilidad para viajar, sobre todo de personal técnico para hacer montajes y puestas en marcha en el extranjero.”

 

Y desde un punto de vista más general, usted conoce perfectamente la realidad empresarial tanto de Euskadi como de otros muchos países. ¿Cuáles diría que son las principales diferencias a las que se enfrentan ustedes para ganar dimensión o internacionalizarse respecto a otras zonas del mundo?

“Opino que la atomización juega en nuestra contra. Esa falta de dimensión dificulta abordar tecnologías y realidades que están aquí y que competidores internacionales de mayor dimensión las están integrando. La digitalización, la visión artificial, los multimateriales, la robotización, aspectos de la Industria 4.0 requieren de preparados equipos humanos y de altos niveles de inversión.

Contamos con unas pocas grandes corporaciones, con clara vocación de crecimiento, pero en general pecamos de una falta de ambición, que en el fondo esconde una falta de estrategia. Vemos que nuestras empresas son un caramelo para muchas multinacionales, cuando en casa somos incapaces de dar solución a nuestros problemas de dimensión, relevo generacional, etc.”

Hace poco leíamos de un representante institucional en Euskadi que ‘la empresa, o crece, o muere’. Supongo que irá por sectores y desde luego posibilidades. Pero para una empresa como Ibarmia, de muy alta especialización y que dedica el 90% de lo que produce a la exportación, le parece que esa frase es aplicable?

“Absolutamente. Yo tengo otra que dice que “el que no crece, decrece” ya que tus competidores siguen creciendo y tú cada día vas a ser más pequeño, más marginal. En 30 años en el Sector, he conocido una mortandad tremenda por ese efecto. Las empresas con recorrido expansivo se cuentan con los dedos de una mano. Desde los Consejos de Administración hay que dar respuesta a cuestiones como ¿Para qué tenemos la empresa? ¿Dónde nos vemos, dónde queremos estar en 15/20 años?”

En un Newsletter anterior analizamos los datos correspondientes a I+D+I en las empresas, y comprobamos que aquellas que mejor aguantan la crisis son las que más invierten en innovación. Y que, simultáneamente, esa variable está muy relacionada con su dimensión ¿Las pymes vascas corren el riesgo de no ser competitivas sino ganan tamaño?

“Es que no hay otra. Si no estás al nivel de los líderes, no estarás y eso pasa por la innovación. Afortunadamente, en Euskadi contamos con un riquísimo ecosistema de innovación abierto a todos. Es nuestra responsabilidad, cada uno desde su dimensión y posibilidades, hacer uso de él. Evidentemente, el tener recursos humanos y materiales, facilita esa relación y esa incorporación de la innovación.”

Ibarmia

Ibarmia pertenece a un sector de nuestra economía, el de Máquina Herramienta, que es considerado la vanguardia de nuestra industria. Ahí parece más factible hablar de crecimiento, dimensión o I+D+I. Pero, por lo que usted conoce, ¿cree que la pyme vasca, por término medio, está preparada para el reto de competitividad que supone todo eso? ¿Qué diagnóstico genérico haría usted de la empresa vasca en ese sentido?

“Veo con preocupación el futuro de muchas pequeñas empresas y talleres en un escenario de falta de personas y falta de talento. ¿Qué proyectos, qué atractivo pueden ofrecer a sus futuros trabajadores?

Se habla mucho de competitividad empresarial y muy poco de competitividad territorial y van de la mano. Echo en falta un visión seria y compartida, alejada de la demagogia y populismo de un proyecto País, de lo que queremos ser y cómo lo vamos a conseguir. Este partido se juega fuera y no podemos perderle la cara al toro.”

Por último, ¿echa en falta algo en Euskadi (instituciones, empuje emprendedor en general, apoyo financiero…) a la hora de ganar dimensión, alguna medida, incentivo, en concreto?

“La pelota de la dimensión está en el tejado de los empresarios. Somos nosotros los que debemos de interiorizar esa necesidad y meterla dentro de nuestras prioridades, ser más ambiciosos y entenderla como una fórmula de sostenibilidad empresarial. Las instituciones hacen una labor importante de sensibilización y deben ser facilitadoras. Un fondo potente vasco que participara en empresas medias locales industriales, podría ser interesante, pero antes hacen falta convencimiento y vocación y luego acompañamiento.”