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Domingo, 19 de Mayo de 2019
Núm 137/2019
Año XXXII

Euskadi supera las mil empresas con capital extranjero, que concentran el 10% del empleo (Correo, Diario Vasco)

El capital extranjero lleva muchos años en Euskadi y en algunos casos, además, se sitúa entre los mayores inversores y empleadores de la comunidad autónoma. Como el fabricante de vehículos Mercedes Benz, o el de neumáticos Michelin. No son los únicos con larga presencia en Euskadi; algunos de gran tamaño y otros más reducidos. Además, en los últimos cuatro años se han incorporado nuevos inversores de capital foráneo que han tomado relevantes participaciones o el control de empresas señeras. Esta clara tendencia de aumento del capital exterior en las empresas vascas ha desencadenado la polémica a raíz de la operación de la británica Zegona sobre Euskaltel. Vuelven los recelos sobre el alejamiento de los centros de decisión o el temor a las deslocalizaciones. Según los datos de la oficina de atracción de inversiones ‘Invest in the Basque Country’, hay 1.046 compañía con accionistas internacionales –ya sean de carácter minoritario, de control o propiedad total– lo que supone el 10% del censo empresarial de las de más de 10 trabajadores. Su contribución al PIB ronda el 13%. Este millar de compañías dan empleo directo a 52.000 personas, lo que equivale al 9,9% de la masa laboral vasca.

Urkullu pide al capital riesgo entrar en el fondo vasco de arraigo (Correo, Diario Vasco)

En los últimos años hay voces que lamentan la pérdida de mecanismos de arraigo empresarial en la economía vasca. Ya no hay instrumentos financieros locales como en su día fueron la Corporación IBV o las amplias carteras industriales que llegaron a tener las antiguas cajas de ahorro vascas. Al contrario, la entidad financiera heredera de dicha cartera industrial, Kutxabank, ha vendido ya la mayor parte de la misma, forzada por la regulación europea que penaliza este tipo de inversiones por parte de la banca. Tampoco desde la iniciativa pública hay un gran margen de maniobra, ya que el control de Bruselas es muy estricto. De ahí que el lehendakari, Iñigo Urkullu, esté liderando la conformación de dos fondos –uno público de 100 millones y otro privado de 250 millones– que permitan financiar el crecimiento de las empresas vascas en expansión y al mismo tiempo, anclar su capital, su sede y su centro de decisión al País Vasco. Y es en este segundo fondo –de capital mayoritariamente privado y dinamizado desde el ámbito público– donde el jefe del Ejecutivo hizo una invitación directa a participar a los grandes fondos de capital riesgo que en abril acudieron a Bilbao a la asamblea de Ascri.

La subida salarial media de convenio en lo que va de año asciende al 2,2% (Correo)

La subida salarial media pactada en los convenios colectivos firmados en los cuatro primeros meses del año se sitúa en el 2,21% –más de seis décimas por encima del 1,59% alcanzado en el mismo periodo de 2018–, un incremento retributivo que está impulsado por los pactados en el ámbito sectorial y territorial (del 2,25%), ya que en las negociaciones en el seno de la empresa la subida media se queda por debajo, en concreto, en el 1,52%. Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Trabajo, estos aumentos han sido pactados hasta abril pasado en 2.431 convenios con efectos económicos, que afectan a 778.200 empresas y a 6,9 millones de trabajadores.

Los 66.000 profesionales de Educación y Osakidetza pueden seguir sin fichar (Correo)

El registro de jornada aprobado por el Gobierno de Sánchez para poner coto a las horas extra no pagadas evidencia el enorme abismo que separa al sector público del privado en estos tiempos de precariedad laboral. En primer lugar, la nueva obligación no se extiende a la función pública, lo que permite que tanto los médicos y enfermeras de Osakidetza como los profesores de Educación –cerca de 66.000 personas– sigan sin fichar. Pero la gran diferencia no está ahí sino en lo que supone esa herramienta en los dos casos: para los trabajadores del ámbito privado, sometidos en muchos casos a abusos de jornada, puede ser una protección, y para los del ámbito público, que no tienen en general ese problema, representa un control negativo contra el que ha habido incluso rebeliones. Unos suspiran por el torno y otros lo rechazan.

La banca ahonda su ajuste tras destinar 7.000 millones a recortes de plantilla (Correo, Diario Vasco)

A la banca le siguen sobrando empleados a pesar de los procesos de reestructuración laboral acometidos en la última década. Entre salidas ordinarias (fundamentalmente derivadas de la jubilación de sus trabajadores) y, sobre todo, tras los procesos puestos en marcha por todo el sector para aliviar sus estructuras, las entidades han reducido un 30% de sus plantillas en la última década. A falta de los datos de todo el sector (fundamentalmente cajas y entidades de menor tamaño) que actualice el Banco de España, los once grandes grupos financieros del país han cerrado el primer trimestre de este año con unos 160.000 trabajadores. Lejos quedan pues los 271.000 de 2008 que empleaban las casi 50 entidades que existían entonces.

Las empresas mutan por el cambio climático (País)

El creciente —y por ahora imparable— calentamiento global supone una amenaza ecológica. Pero también una oportunidad de negocio. De ahí que muchas empresas muten para tratar de encarar la subida de las temperaturas. Las farmacéuticas investigan sobre enfermedades tropicales; las empresas de moda cambian sus colecciones y los colores de sus vestidos; las vinícolas buscan tierras más altas para plantar las vides y las compañías de seguros subirán las tarifas ante el previsible aluvión de catástrofes e incendios. En 2100, el valor en riesgo derivado del cambio climático sobre el total de los activos gestionados en el mundo será de unos 4,2 billones de dólares (3,7 billones de euros). «Por eso, los inversores están más concienciados que las empresas, las administraciones públicas o los consumidores frente al calentamiento global», refrenda Ricardo Pedraz, experto de AFI.

Fiebre verde en los mercados frente al cambio climático (El Mundo)

El paradigma está cambiando y tanto los consumidores como los inversores reclaman cada vez más un compromiso firme de las compañías hacia la sostenibilidad social y medioambiental. Buena prueba de ello es la fiebre que sacude a los mercados de un tiempo a esta parte, donde los bonos verdes ascienden de manera vertiginosa. Se trata de un tipo de emisiones cuyos fondos se destinan a financiar o refinanciar proyectos en áreas como las energías renovables, el transporte limpio o la lucha contra el cambio climático. En 2018, las colocaciones marcaron un récord de 167.000 millones de dólares, según los datos facilitados por la agencia de calificación S&P, que augura un crecimiento del 8% para este año. Pero no se trata sólo de medio ambiente. La sostenibilidad tiene que ver también con los beneficios sociales y la responsabilidad social corporativa (RSC) derivados de la gestión.

Gipuzkoa se suma al ‘boom’ de las renovables, que hoy solo aportan el 8% de la energía

La ola de las energías ‘verdes’ también ha llegado a Gipuzkoa. La confluencia de una mayor conciencia social en favor de las renovables y una legislación europea, estatal y autonómica en esa misma línea abonan el camino para el desarrollo de instalaciones eólicas, solares, geotérmicas, minihidráulicas o de biomasa. El territorio ha permanecido ajeno hasta ahora a esta apuesta, pero aunque con retraso y lastrado por sus peculiariades geográficas, parece que esta vez no quiere perder el tren. Lo cierto es que se parte de una situación en extremo deficitaria. Las renovables aportan solo el 8% del total de la demanda energética de Gipuzkoa –8,3% en Euskadi– reduciéndose al 4,2% en el caso de la electricidad. La tasa de autoabastecimiento es del 7%, de manera que se importa prácticamente todo lo que se consume.

Independentistas en el santuario del ‘seny’ catalán (País)

«Es una prueba evidente de que la burguesía catalana ha dimitido del procés». Manuel Milián Mestre, hombre próximo al expresidente de la CEOE Juan Rosell, extrae esa conclusión de la sacudida que experimenta estos días la Cámara de Comercio de Barcelona. El miércoles, unos cuantos empresarios ajenos a lo que ha representado hasta ahora la institución entraban en su sede corporativa para empaparse ante lo que les espera los próximos cuatro años: el gobierno de una relevante entidad que ha representado el pragmatismo y el poder de las clases más pudientes de la ciudad. Esos empresarios reconocen saber más bien poco de la entidad. Muchos de ellos no sospechaban hace un año que ingresarían en ese club. Pero, impulsados por el apoyo de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), se han impuesto de forma contundente en unas elecciones a las que acudieron con un discurso de marcado calado independentista, con ataques a las empresas que trasladaron sus sedes sociales fuera de Cataluña tras el referéndum ilegal del 1 octubre de 2017 y con una fuerte crítica a la gran empresa, reivindicando el protagonismo para la pyme.

«La voluntad de la administración con el Brexit es no ser un obstáculo adicional» (Deia)

La secretaria de Estado de Comercio, Xiana Méndez, es testigo directo de las complicaciones que un comercio exterior español en máximos históricos está sufriendo con las incertidumbres derivadas de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, -el tristemente famoso Brexit-, el auge del proteccionismo comercial de la mano de Estados Unidos y la desaceleración económica. Así como de la problemática que sufre el comercio tradicional con la competencia de Internet. Méndez, desde la privilegiada posición de su cargo analiza la actual coyuntura.

La Universidad pública (Por Nekane Balluerka, rectora de la Universidad del País Vasco UPV/EHU) (Correo)

«El futuro de la sociedad vasca está directamente ligado al futuro de la Universidad pública. La responsabilidad de la universidad no es fabricar empleados y empleadas a la carta, es formar una ciudadanía dotada de capacidades técnicas que le permita una inserción laboral adecuada, pero también de valores éticos y capacidad crítica que propicie una sociedad más culta, más preparada para los desafíos emergentes, más equitativa y sostenible. La Universidad pública tiene que crear ‘valor’, pero debe hacerlo desde un contexto de ‘valores’. Hacia allí se dirige nuestro futuro».