Banner Newsletter seguridad

Entrevista con Alberto Alonso, director general de Osalan

«Aunque la tendencia que muestran los datos es esperanzadora, queda mucho por hacer»

Por Amaia López Iriondo, departamento de Seguridad y Salud Laboral de Confebask

Alberto Alonso, director general de Osalan

Alberto Alonso, director general de Osalan

En esta entrevista que concede a Confebask para su Newsletter de Salud Laboral, el director general de Osalan, Alberto Alonso, confiesa que una de sus ‘obsesiones’ es  la de ‘sacar a Osalan a la calle, darnos a conocer a la ciudadanía’. Con ese objetivo, remarca su compromiso inequívoco ‘con la claridad y la transparencia’.

Alberto Alonso quiere que ‘la prevención de riesgos se convierta en una parte consustancial y natural de la gestión de las empresas. Reconoce que en su mayoría están ‘sensibilizadas’ con esta materia, aunque también añade que ‘todavía queda un buen número para las que la prevención de riesgos no deja de ser una engorrosa exigencia legal: hay que ayudarles a comprender la importancia de la seguridad y la salud laboral en sus empresas’.

En este sentido, la entrevista sirve para visualizar el compromiso conjunto de  Confebask y Osalan  en materia de prevención y seguridad laboral, así como para reafirmar su amplia trayectoria de trabajo en común: ‘Queda mucho por hacer - asegura Alberto Alonso, pero desde luego el análisis de los datos de siniestralidad de las últimas décadas muestra un descenso realmente importante’. 

¿Cuáles son sus principales conclusiones - valoración - tras analizar la cifra de accidentes laborales en Euskadi en 2016?

La valoración de los datos de siniestralidad nunca puede ser positiva. Una sociedad concienciada con la seguridad y salud laborales es aquella que no tolera un solo accidente. Por ello, aunque la tendencia que muestran es esperanzadora, la primera de las conclusiones es que queda mucho por hacer en lo que a la prevención de riesgos laborales se refiere.

¿Se puede hablar de un repunte de los accidentes?

El incremento de la siniestralidad es un hecho innegable: en 2016 registramos un 4,6% más que en 2015. Sin embargo, más allá del análisis cuantitativo, creo que es necesario intentar comprender el contexto de las cifras, las razones que motivan ese incremento. Por un lado, hay que destacar el incremento de las horas trabajadas en nuestra comunidad a lo largo del año pasado, como consecuencia del repunte económico en el que nos encontramos. Por otro lado, tampoco podemos ocultar la vinculación existente entre la siniestralidad y la calidad en el empleo. Aunque son numerosos los factores que intervienen en la explicación del repunte de la siniestralidad en Euskadi, podríamos decir que estos dos son posiblemente los más significativos.

En cifras ¿Estamos mejor o peor que hace 20 años? ¿Y esa tendencia está cambiando?

Desde luego, el análisis de los datos de siniestralidad en las últimas décadas muestra un descenso realmente importante. Hemos pasado de los más de 55.000 accidentes anuales a principios de los años 2000, con un índice de incidencia de 84,88 por mil trabajadores, a los 32.000 en 2016, con un índice de incidencia de 41,77, menos de la mitad. Se trata de un progreso descendente no lineal, con dientes de sierra, pero a todas luces decreciente. Es mucho lo que se ha hecho en estos años para implantar una cultura preventiva en nuestras empresas, y creo que es justo reconocer que, además de OSALAN, estos resultados han sido posibles gracias a una tarea en la que nos hemos implicado todos los agentes sociales, incluidos patronal y sindicatos. Por cierto, quisiera comentar que el descenso se ha dado tanto en Industria como Construcción y Servicios, pero no en el sector Primario, donde se mantiene e incluso ha aumentado ligeramente. Para hacer frente a esta realidad, recientemente hemos firmado convenios de colaboración con Baskegur (sector agro-forestal), con AZTI (alimentario, agrícola y pesca), además de habernos acercado a Navarra para compartir experiencias y de formar el Grupo Cano con las Comunidades de la Cornisa Cantábrica para mejorar la PRL en el sector pesquero.

Por tanto, como decía al principio, hay que seguir trabajando para acercarnos al único objetivo aceptable para una sociedad concienciada con la calidad de vida de sus integrantes, que es el de “cero accidentes”.

¿Qué es para Vd lo más llamativo hoy en día? ¿Están cambiando las causas de los accidentes laborales? ¿Están adquiriendo más protagonismo los llamados ‘in itinere’ y los no traumáticos…?

Lo más llamativo es, sin duda, que a pesar del tiempo transcurrido desde la entrada en vigor de la norma existan aún en centros de trabajo diferentes velocidades en materia preventiva; y que exista personal trabajador que tiene derecho a seguridad y salud laborales y que no se encuentre amparado por la normativa existente. Desgraciadamente, en general, no cambian las causas de los accidentes laborales; pueden cambiar los centros de trabajo, modernizarse los procesos productivos, etc… pero – salvo en el caso de los nuevos riesgos que aún requieren mucha investigación – en términos generales, el elenco de causas se mantiene.  Los accidentes “in itinere” siempre han estado ahí; otra cuestión es que al afinar nuestros recursos de análisis por un lado, al constituir los recursos de movilidad un elemento fundamental de la vida ciudadana y con la mejora de las infraestructuras modificarse los recorridos al/desde el trabajo, aquellos hayan adquirido mayor protagonismo. En cuanto a los no traumáticos, habrá que recordar aquello de “una vida una salud”; porque en la vida de las personas sus hábitos higiénico-dietéticos, sus conductas preventivas, el entorno y lo saludable, el sueño, el descanso, etc… constituyen factores que se viven durante el ocio y sus consecuencias “se llevan” al trabajo; y viceversa. Por eso, no siempre los no traumáticos van a tener un origen laboral. En cualquier caso, el accidente es la manifestación de que la prevención no ha alcanzado su objetivo; ambas son las dos caras de la moneda.

¿Diría Vd que las empresas - por término medio- están sensibilizadas y tratan de gestionar adecuadamente la prevención de riesgos laborales?

Muchas veces he empleado el símil de las dos velocidades. Por un lado, están aquellas empresas sensibilizadas con la prevención de los riesgos laborales que, además, han comprendido que la prevención tiene un retorno económico, es una medida más para mejorar su productividad. Desde luego, son muchas – cada vez más – las que se engloban este primer grupo. Pero, desafortunadamente, todavía queda un buen número de empresas para las que la prevención de riesgos no deja de ser una engorrosa exigencia legal. Es este grupo hacia el que tenemos que enfocar nuestra labor asesora. Hay que ayudarles a comprender la importancia de la seguridad y la salud laboral en sus empresas.

Como director de Osalan, ¿qué pediría a las empresas vascas?

A mí me gusta decir que una de nuestras principales funciones de OSALAN es la de preguntarnos, ante cada accidente que investigamos, ¿qué podemos hacer para que no vuelva a ocurrir?

Queremos que empresas, trabajadores y la ciudadanía en general comprendan que la labor fundamental de nuestras y nuestros técnicos es la de generar conocimiento, comprender qué ha pasado y qué medidas se pueden tomar para que no vuelva a ocurrir. En este sentido, la colaboración con las y  los empresarios es fundamental. Nadie conoce mejor el proceso productivo, por lo que la visión que nos puedan aportar, junto a la de los delegados y delegadas de prevención, es de vital importancia.

¿Cuáles serán las líneas maestras de su mandato ‘puertas adentro’? ¿Hay algo que, según su criterio, Osalan debiera reforzar o priorizar?

Ya he adelantado que una de mis ‘obsesiones’ es la de sacar OSALAN a la calle, darnos a conocer a la ciudadanía. Por tanto, reafirmar nuestro compromiso con la claridad y la transparencia es, sin lugar a dudas, el principal reto que me he marcado en este arranque de la legislatura.

En cuanto a las prioridades, considero que muchas veces, ante la inmensidad del trabajo que nos queda por hacer, caemos en la tentación de abrir infinidad de frentes, intentando abarcarlos todos. Creo que es mucho más efectivo, a medio plazo, concentrar las energías (y los recursos) en una dirección determinada, esto es, la de tratar de conseguir que la prevención de riesgos se convierta en una parte consustancial y natural de la gestión en las empresas.

Creo que en estos tiempos las inversiones en materia de seguridad y salud laboral deben seguir siendo consideradas por las empresas como un factor irrenunciable para continuar mejorando en eficiencia y productividad. Porque, en definitiva, los centros de trabajo o tienen un rostro humano o no podrán prosperar.

Por último, Osalan es objeto frecuente de críticas sindicales. ¿Cree que la sociedad en general y los sindicatos en particular valoran adecuadamente su trabajo en prevención? ¿Considera que la sociedad vasca es consciente de esa mejora en prevención que se ha logrado en las últimas décadas? - nos referimos por ejemplo, a ese descenso de accidentes laborales mortales que han pasado de los más de 80 al año en el 2000, a los actuales 36 aprox. (una reducción de más del  60%)…

En cuanto a las críticas, la búsqueda de culpables es una conducta propia del ser humano. OSALAN es un Organismo Público regido a través de su Consejo General de carácter tripartito. En el seno del Consejo están representados todos los agentes sociales (patronal, cooperativas y los cuatro sindicatos más representativos). Es allí donde se deciden las líneas estratégicas para la actuación de OSALAN, así como el seguimiento periódico de las mismas. Los sindicatos tienen, por tanto, un gran papel dentro de la organización estratégica del Organismo, en su mano está asumir dicha responsabilidad o eludirla.

En cuanto a la concienciación de la sociedad vasca, me gusta emplear el símil del sirimiri, esa lluvia fina que, a primera vista, apenas moja, pero con la que siempre llegas calado a casa. Las acciones destinadas a la concienciación social en este tipo de materias suelen tener un efecto similar. A corto plazo es difícil medir el efecto de las campañas realizadas pero, vista en perspectiva, se ve con claridad que los mensajes han ido calando poco a poco.